viernes, 26 de octubre de 2007

Un Navegante de paso por la ULEAM



Aún hoy, a quinientos quince años de la gesta con impacto universal del Descubrimiento de América por el Almirante Cristóbal Colón, se sigue discutiendo y analizando la magnitud de su hazaña. Su personalidad e imagen mundialmente reconocidas han trascendido los registros del archivo de las Crónicas de Indias para situarse en el imaginario popular como un mito. Distinguido por unos y disminuido por otros, la historiografía –esa maravillosa ciencia documental que nos invita a aprender viajando imaginariamente en el tiempo- nos demuestra que sus viajes al Nuevo Mundo, marcan el inicio de una vertiginosa etapa histórica de los últimos quinientos años de la humanidad, quizá la más importante y de mayor impacto en la dinamización de las sociedades.

La semana pasada otro Almirante, marcó en lo personal, una nueva gesta en el descubrimiento del conocimiento, factor que dinamiza a las sociedades actuales. Su ingreso, a paso ligero y afable sonrisa, al aula 302 del CEPIRCI ULEAM el pasado Jueves 18, no permitió al inicio, que nosotros, alumnos de la Maestría en Administración de Negocios MBA Mención en Recursos Humanos, simples mortales poco acostumbrados a la presencia de “iluminados del conocimiento”, dimensionáramos la real magnitud de la persona que teníamos adelante impartiendo la clase en el módulo denominado de “Liderazgo”.

Que acierto nuevamente de la ULEAM en la persona de su Rector Dr. Medardo Mora, y del CEPIRCI en la persona de su Director Dr. Jaime Rodríguez, haberse preocupado por dotar a la sociedad Manabita y Ecuatoriana del nivel de excelencia académica con el que nos beneficiamos quienes conscientes de la necesidad de servir mejor a la sociedad estando mejor preparados, acudimos a sus aulas henchidos de fervor académico. Y digo que es un acierto, pues su clara visión les ha llevado a suscribir convenios de asistencia académica con las más prestigiosas universidades de estas latitudes, como el suscrito con las universidades Marítima y del Mar de Chile, claustros de las cuales provienen los profesores que mayoritariamente han impartido conocimientos con contenidos de altísima academia en los diversos postgrados que oferta el CEPIRCI.

Con que inspiradora elocuencia este “Navegante” venido del hermano país de Chile, impartía su cátedra, con que hipnótica atención seguíamos sus enseñanzas, pues este anticipado con visión de futuro había concebido su objetivo con anterioridad, desde cuando ejercía el rectorado de la Universidad Marítima, o quizá antes, desde cuando al comando del submarino “Simpson” regresando de maniobras desde la antártica no dudó a riesgo de su propia carrera, en ayudar a salvar, remolcando en una nave no concebida para ello, al “Buque Gasero Copérnico” que se encontraba al garete en un mar encrespado a la entrada oeste del Estrecho de Magallanes. Sin duda escribiendo lecciones en la bitácora de la vida, para impartirlas después en los diversos factores humanos en los que ha debido influir positivamente, como así ha sido en nosotros su tripulación en esta última travesía del saber.

Imposible olvidar sus frases dichas en el contexto de la materia impartida, frases de tanta actualidad como: “La ética es la brújula para navegar en el mundo empresarial cuando existen nubarrones”; o aquella que es perfectamente aplicable a los tiempos que vivimos los ecuatorianos a propósito de la Asamblea Constituyente que dice: “Las normas que se establecen en el contexto social son el consenso”; o “La libertad es la capacidad que tenemos para dar”; o “Ser mejor persona significa ser mejor ser humano”, o “La persona es un fin en sí misma por lo tanto no es utilizable, lo que la hace respetable”; o aquella que refiriéndose al libre albedrio manifiesta que: “Usted puede decidir quién quiere ser”; o aquella que los políticos y gobernantes deberían aprender que dice: “Hay que servir para ser recompensado, y por ello hay que dar para recibir”; o aquella que nos motiva a generar y perseguir nuestras metas e ideales “Cuando existe un propósito, la vida tiene significado”.

Faltaría tiempo, tinta y papel para enumerar las sabias enseñanzas de un hombre con una grandeza extraordinaria pero con una humildad y sencillez aún mayores con las cuales impartía sus lecciones.
Finalmente llegó el domingo, último día de la maestría, y con el llegaban nuestras normalmente estresantes inquietudes y expectativas, pues es el día de los exámenes de cada módulo recibido, día de presentaciones grupales e intervenciones particulares sometidas al escrutinio del profesor y de los compañeros, por lo general un día que todos buscamos al terminar, salir en desbandada a nuestros hogares; pero este último no ocurrió así, el Aula Magna del CEPIRCI, escenario de las presentaciones del trabajo a evaluar, fue un escenario de reconciliación, del aprendizaje aplicado a la práctica del trabajo en equipo, fue el escenario en que un grupo humano, un factor humano perfectamente identificado con un líder, no quería dejarlo partir, no quería que el mayor referente en las vidas de los allí presentes se marchara, dejando huérfanos a quienes lo habían asimilado y sentido como un verdadero guía, hubo de ser necesario que dulcemente se invitara a los alumnos a reintegrarse a sus casas y a sus familias.

Por eso hoy, porque creo expresar el sentir de todos los compañeros de maestría, queremos desearle “buen viento y buena mar” en su viaje por la vida, distinguido Maestro, Almirante de los mares del universo, Don Juan Carlos Toledo de la Maza, con personas como usted el mundo sería otro.

viernes, 13 de julio de 2007

Deficiente interpretación semántica de la ley

La deficiente interpretación semántica que de la Ley se hace en nuestro medio, ha resultado en más de un fallo contradictorio, cuya consecuencia directa a más del daño ocasionado a quienes se ha perjudicado con estos, es la pobre imagen que de la justicia se tiene en nuestro país, ergo, la percepción de inseguridad jurídica que fuera de las fronteras patrias existe y en donde se nos otorga bajas calificaciones en administración de justicia.

Para comprender mejor de que manera la semántica, influye en la toma de decisiones judiciales, es necesario antes saber que significa, para lo cual partiremos desde el conocimiento de la semiótica, definida como la lógica de los símbolos, esta se divide en tres partes: sintaxis, semántica y pragmática. La sintaxis trata de las relaciones de los signos entre si, prescindiendo de su contenido (para lo que nos interesa se entiende por signo una palabra, con unidad propia en el vocabulario). La semántica, es el estudio del significado de los signos lingüísticos, esto es, palabras, expresiones y oraciones. Quienes estudian la semántica tratan de responder a preguntas del tipo "¿Cuál es el significado de X palabra?". Para ello tienen que estudiar qué signos existen y cuáles son los que poseen significación, o lo que es lo mismo, qué significan para los escritores y hablantes, cómo los designan es decir, de qué forma se refieren a ideas y cosas, y por último, cómo los interpretan los lectores y los oyentes. La tercera trata de las relaciones entre el símbolo y el sujeto que lo utiliza.

Del reciente concurso para renovar las Cortes Superiores, quedó en evidencia las bajas calificaciones obtenidas por los participantes, hecho del cual nos ha quedado la preocupación de que si los nuevos juzgadores estarán lo suficientemente capacitados para emitir fallos apegados a derecho como resultado de una apropiada interpretación semántica de la ley; fallos que de ser recurridos por aclaración o ampliación, en los mejores casos y de existir en los ministros la capacidad de aceptar la crítica, podrían ser rectificados, pero lamentablemente habrá otros en que la “supuesta oscuridad de la ley” (léase deficiente interpretación semántica) se la utilizará como muletilla para justificar debilidades jurídicas, que se verían amenazadas al vaivén de oscuros y mezquinos intereses.

Si así es el perfil de los nuevos Ministros de Cortes Superiores, que podemos esperar de los jueces de primer nivel y de los agentes fiscales (con poquísimas honrosas excepciones de los actuales en funciones), en donde como requisito para acceder al cargo, se necesita acreditar experiencia de tan solo tres (3) años de ejercicio profesional, requisito utópico considerando la escasa oportunidad de trabajo que existe en el Ecuador dada la masiva entrega de abogados deficientemente preparados que cada año gradúan nuestras universidades.

En este tétrico panorama, la más de las veces, jueces y fiscales deben hacer una particular interpretación de la ley, y en ocasiones, ya por insuficiencia en la debida interpretación semántica, ya por ocultas motivaciones –son ocultas porque si el juez o el fiscal las hicieran públicas antes de emitir sus fallos y dictámenes incurrirían en prevaricato- contrarían lo prescrito en el parágrafo 4to del título preliminar del Código Civil en vigencia, que trata sobre la interpretación judicial de la ley. En dicho título, el artículo 18 dispone en el numeral 1: Cuando el sentido de la ley es claro, no se desatenderá su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu. El numeral 2 dice: Las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio, según el uso natural de las mismas palabras, pero cuando el legislador las haya definido expresamente para ciertas materias, se las dará en éstas su significado legal. En materia penal, el Código Penal establece taxativamente en el Art. 4.- Prohíbese en materia penal la interpretación extensiva. El juez debe atenerse, estrictamente, a la letra de la ley. En los casos de duda se la interpretará en el sentido más favorable al reo.

Para ilustrar en la práctica la deficiente interpretación semántica de la ley, en los últimos días y en medios de prensa, el Ing. Boris Jervis Troya, denuncia públicamente el manejo irregular del Juicio Ejecutivo No. 132-2005, en la cual, en su parte medular y refiriéndose al fallo emitido por los Ministros de la Sala de lo Civil y Mercantil de la Corte Superior de Justicia de Portoviejo, (Ab. Griselda Vélez Vélez y Dr. Luís Chica Valencia) señala que erróneamente cambian la debida interpretación de una de las excepciones, la de falta de personería del demandado por la de falta de personería del actor, enredándose en la aclaración y ampliación del fallo inmotivado, para terminar diciendo que dicho error capital no influye en la decisión de la causa. (sic)

Casos como el narrado no son excepcionales, fuera de aquellos “casos difíciles o de excepcional interés”, muchos juicios son tramitados en base a enredosas y hasta disparatadas interpretaciones de la ley, no solo por insuficiencia en la interpretación semántica, sino también por la pobre gramática demostrada en la redacción de autos, decretos y sentencias amén de horrorosas faltas de ortografía.

Los asambleístas deberían considerar en la nueva asamblea, que en el texto constitucional, y, en el apartado que trate lo relativo al Legislativo y a la estructura de las normas, considere la utilización de vocablos de uso común o mayormente aceptados; y, que en el futuro, la comisión de codificación del Congreso Nacional, y de la actual Constituyente (será posible?) sean integradas por jurisconsultos con estudios de postgrados en semántica, composición y redacción literaria. Concomitantemente, que se obligue a los futuros candidatos a magistrados, ministros, jueces y fiscales a aprobar previo el curso correspondiente, un examen de interpretación semántica, gramática y redacción. Y que, a los que se hallen (no hayen) en ejercicio, hayan (no hallan) debido cursar obligatoriamente cursos de actualización en las mismas materias.

Claro que la solución definitiva tendrá que venir de mejorar -cambiar totalmente- desde la base los programas de educación escolar, media y superior.

martes, 10 de julio de 2007

Aprendamos la Cultura del Reclamo

El ecuatoriano no sabe reclamar, unas veces despotricamos sin orden ni método y otras las más, respondemos encolerizados tal vez porque en nuestra incultura proponer una queja prudentemente no tiene cabida, y esto sucede porque casi siempre a quienes va dirigido el reclamo no son suficientemente responsables para resolverlo, o lo que es peor, no están suficientemente preparados para entenderlo y traducirlo en mejoras en el servicio que repercutan en mejoras de la sociedad misma.
En nuestra sociedad hay personas que desarrollan sus actividades como empleados bajo el mando de jefes que muchas veces actúan sin consideración ni cortesía, y en otros casos, son usuarios del servicio provisto por alguna Institución pública o privada en donde han recibido algún trato descortés, o siendo estudiantes de algún centro universitario les han impuesto las calificaciones a dedo, y muchas de esas ocasiones callamos por que esa es nuestra naturaleza, sin racionalizar que el acto del reclamo hace valer nuestra dignidad como seres humanos, pues apela a una igualdad civil esencial que contribuye a restaurar nuestra autoestima y el respeto con efectos virtuosos para la sociedad que la cultiva.
De acuerdo al diccionario, el reclamo es la expresión de una exigencia o la manifestación pública de una oposición. Podría concebirse entonces como un recurso que posibilita a una persona la reivindicación pacífica de derechos y la resolución de conflictos, mediante la argumentación, la confrontación de evidencias y la conciliación.
Educar a nuestros hijos en valores y enseñarles el entrenamiento en el arte del reclamo desde pequeños, para que sepan identificar y defender los derechos propios respetando a los ajenos, contribuye a formar el perfil ideal del ciudadano, mejora el sentido de las proporciones e induce a una sana costumbre fundamental para el posterior desempeño en la sociedad y en el trabajo productivo. Si entendiéramos y asumiéramos la importancia que en la vida diaria la funcionalidad del reclamo y su encauzamiento de acuerdo a normas claras y eficaces tiene en la sociedad, de seguro comprenderíamos también la importancia que en la vida política éste tiene, y comprenderíamos además la importancia de vivir en democracia reconociendo la existencia de un Congreso, pues es en ese escenario en donde deben procesarse adecuadamente las demandas y exigencias heterogéneas, y muchas veces contradictorias de la sociedad, que acude en busca de soluciones que plasmadas en leyes aceptadas por todos, arreglan las dificultades de la convivencia pacífica.
En sociedades más desarrolladas donde existe una cultura que acepta y valora el reclamo, este recurso es habitual, se encuentra democráticamente distribuido, lo que quiere decir que cualquier ciudadano sin necesidad de privilegios o intermediarios puede hacer uso de él y responde a un procedimiento transparente tanto en el ámbito civil y legal; en el ámbito de lo político, a diferencia de lo que ocurre en Latinoamérica, la vida parlamentaria permite el ejercicio del reclamo, pues dirime diferencias y se alcanzan acuerdos entre el Presidente de Gobierno y el Líder de la Oposición quienes tienen por mandato constitucional que comparecer una vez por mes al Congreso a debatir sus contradicciones, tal el caso de España por ejemplo, en donde el Presidente del Gobierno escucha las quejas y reclamos que sobre su gestión hace quien esté ubicado como líder de la oposición. En el mismo ámbito político, siempre en democracia, están las elecciones que son una forma de reclamo y que nosotros mejor conocemos como castigar con el voto, y que hacen factible cambiar los gobiernos pacíficamente.
Si aprendemos a no vivir bajo paradigmas y hacemos uso efectivo del derecho de reclamo dejando de lado los recursos ilegales e inmorales a los que consideramos como "ventajosos", que no son otra cosa que incentivos de corrupción. Si aprendemos a desechar el pensamiento de que casi todo puede arreglarse por la izquierda: desde los estudiantes que compran las notas que les faltan a los profesores, hasta el anuncio de asustar el mercado para la renegociación de papeles de la deuda pública, pasando por la "contratación" de un servicio público gratuito, el pago para ser nombrado funcionario público, el fin de una huelga, el pago por la redacción de una tesis de estudios, etc. Hay toda una gama de procedimientos turbios característicos, lamentablemente aceptados, por acá la coima, por allá el uso de una "palanca" como instrumento de influencia o chantaje se distinguen como una manera de torcer los procedimientos que se reconoce a primera vista; trátese de lo que se trate, hay en todo un aire de familiaridad: eso es precisamente lo que significa equivocadamente asumirlo como "procedimientos ventajosos".
El reclamo no debería interponerse jamás y peor entenderse como una agresión personal o una incitación inminente a la violencia. En resumen, el reclamo es parte de una cultura y pervive por la educación que del tema se tiene, es parte de un género legal y de un sistema político y sirve fundamentalmente para que el individuo responda a actos de autoridad o de otros individuos que considera injustos o lesivos.
En Ecuador, el reclamo pacífico y civilizado puede y debe ser un recurso para lograr el cambio efectivo y positivo. Sin embargo, hace falta mucho para extender este derecho a todos los ecuatorianos y ello implica tanto un reto de diseño jurídico como de ingeniería cultural muy importante a tomar en cuenta por los próximos asambleístas, pues la actual Constitución prevé la tutela del reclamo y la de la defensa de los consumidores como derechos civiles consagrados, de hecho existe la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor, La de la Defensoría del pueblo, la de Propiedad Intelectual, la de Comercio Electrónico, la Medio Ambiente, amen de otras leyes y del Código Civil y Código Penal perfectamente aplicables al tema. En tanto esto ocurre, hay que recordar que la posibilidad del reclamo es parte fundamental de la ciudadanía democrática y de la dignidad del individuo y que la ausencia de este derecho vulnera y mutila potencialmente a la persona. Abogados divulguemos este derecho y administrémoslo honesta y éticamente.

De Farisaismos ... Segundo Tercio

Repasando el título del artículo, habíamos hablado en anterior entrega sobre los conceptos de farisaísmos y caudillismos, asociándolos fácilmente con la actualidad política en que vivimos y la vigencia que estos conceptos mantienen en el accionar de los regímenes latinoamericanos, especialmente concernientes a esta parte del continente, en donde, políticos profesionales elegidos por medio del voto a las distintas dignidades del gobierno de un Estado, no han sabido devolver con trabajo y acciones que vayan dirigidas a mejorar la calidad de vida de sus electores, quienes, por vía de esa deslealtad e inconsecuencia, ven diluirse sus últimas esperanzas de cambio y la confianza depositada en los políticos de turno, a quienes los reconocen ya como falsos, interesados únicamente por el bienestar personal en perjuicio del interés colectivo y por los cuales se los reconoce como fariseos (hipócritas) que practican el farisaísmo (hipocresía) en el doble discurso presentado antes y después de todo proceso electoral.

Sucede entonces, que en este contexto un tanto repetitivo de las sociedades latinoamericanas, de esperanzas nacientes y esperanzas frustradas en los políticos profesionales, que las mayorías de sus poblaciones, de una profunda raigambre popular, de bajo contenido cultural y menos favorecidos por la injusta repartición de la riqueza que pervive en nuestro continente, van cíclicamente creando caudillos, líderes innatos pero sin la preparación debida, que una vez en el poder se convierten en déspotas autoritarios, que se nutren del descontento y resentimiento del pueblo para ejercer su autoritarismo; y, de este modo arrasar con todo principio de libertad que es el bien más preciado de todo ser humano, destrozando la legalidad que garantiza las libertades individuales, tanto la libertad de credo como lo que es más importante, “la libertad de expresión” la que se canaliza por intermedio de los medios de comunicación, blanco permanente y preferido del ataque de estos 'neocaudillos', pues por su despotismo (abuso de autoridad poder o fuerza en el trato con los demás) no les interesa que sus ideas, acciones y ejecutorias en el poder, sean contrastadas, peor juzgadas por la opinión pública, pues su interés principal, consiste en destruir cualquier clase de oposición que atente a sus planes del ejercicio de un poder autoritario dentro de un régimen de totalitarismo absoluto. Ejemplos sobran, la cadena de televisión venezolana RCTV, prácticamente “confiscada por el gobierno del caudillo Chavez”, o el del diario La Hora en Ecuador, enjuiciada por opinar diferente que el gobernante de turno, amén de otros medios amenazados a alinearse con el pensamiento del régimen, o de lo contrario son estigmatizados con epítetos de prensa basura, periodismo amarillista, gamberros que se parecen o valen el nombre que lleva el palo transversal del mástil de los veleros, según sus propias palabras.
Y así, entre sucesos de gobierno que no responden a acciones planificadas, decurre el día a día de los ecuatorianos, en una especia de existencialismo en donde se anteponen las circunstancias de la vivencia diaria sobre el conocimiento objetivo, o lo que es lo mismo, en una suerte de práctica de acciones atropelladas e improvisadas a falta de planes racionales validamente consensuados, y en este accionar de improvisación general convertida ya en un vicio de nuestra cultura latinoamericana, en esta suerte de existencialismo, se suceden los gobiernos de turno, cáusticamente improvisando hasta la improvisación.
En este escenario, de cuando en cuando aparecen algunos desprevenidos y espantajos corifeos para alinearse a las acciones oficiales, más bien repitiendo incomprensiblemente que opinando analíticamente, aprovechan los espacios en los medios para alinearse y hacer apología de las acciones desmedidas, desproporcionadas y abusivas de los 'neocaudillos', pretendiendo justificar lo injustificable como el ilegal cierre de la cadena de televisión Radio Caracas Televisión de Venezuela. Ya dirán estos amorfos corifeos insultadores de la inteligencia, que defienden la democracia. Pregunto, que democracia existe en donde se vive en totalitarismo, por qué se defiende el atropello que por vía de la abusiva y antojadiza interpretación de la Ley, se comienza a hacer en nuestros países para perseguir a quienes con criterio de patria opinan sobre los temas de interés nacional.
Es vital mantener la democracia, el vivir en libertad, donde exista libertad de expresión, y la libertad de prensa, pues un Estado puede ser agitado y conmovido por lo que la prensa diga, pero este mismo Estado puede morir por lo que la prensa calle.

De Farisaismos, caudillismos, autoritarismos y otros ismos en tarde de toros!

Al comenzar la redacción del presente artículo me pregunto si me estaré metiendo en camisa de once varas, como si la sola tendencia sustantiva que posee el epígrafe con el que he decidido bautizarlo no es ya suficiente material de análisis por las connotaciones individuales de cada sustantivo que lo conforma, por ello, confieso mi temor de poder conjugarlos comprensiblemente con la realidad que atravesamos los siempre anhelantes y simples mortales moradores de este panorámico, subyugante y contrapuesto país; así que, sin más, plantado en el medio, como torero a porta gayola, paso a explicar mis razones para escribirlo en circunstancias que los astados, a los que ineludiblemente aludiré, están 'afeitados de cornamenta, fieros y amañados', no toleran críticas y además cuentan con el favor de la autoridad de plaza que son ellos mismos.

Muchos de nosotros en nuestras sociedades solemos aplicar el término fariseo cuando la conducta de alguien no es la que debería reflejar ante los demás. Este término es netamente bíblico pero lo comprendemos mal y por ende, lo utilizamos mal, pues 'el fariseo' tal como aparece en los Evangelios, no solamente desprecia a los otros, sino que además es un hipócrita. Y es esta la razón de porque utilizamos el término en sinonimia de cómo queremos describir a quienes con doble discurso presentando la doble careta como diría el pueblo llano, han sabido aprovecharse del favor popular en su propio beneficio, utilizando como trampolín que les catapulte a las altas esferas de poder, la poca capacidad de los electores para elegir, de modo que, aupados luego en los fugaces vapores donde se fraguan los mayores tratos destilados de vil metal, con quemeimportismo miran de lejos a sus electores sin importarles su suerte, abandonándolos en la oscuridad del desconocimiento y la desdicha porque es de donde se nutre su razón de ser y su esencia de oportunistas y demagogos. A estos inefables personajes los llamaremos más familiarmente como los fariseos de la política, y son sus incongruentes acciones, mostradas antes y después de haber pedido el favor popular, los farisaísmos con los que han respondido al pueblo elector, pueblo caudillista que sigue pintando del color equivocado a la esperanza de vivir en bienestar y desarrollo sostenido.

Caudillismo es la necesidad del pueblo de nuevos “líderes carismáticos” cuya forma de llegar al poder y llevar el gobierno está basado en el endiosamiento de su persona, al hacer creer a la población que el 'caudillo' podría llegar a solucionar todos los problemas existentes.

El poder de los caudillos se basa en el apoyo de fracciones importantes de las masas populares, muchas de las cuales por medio de la violencia se constituyen en la herramienta del abuso y del autoritarismo para gobernar.

Este apoyo popular, la historia reciente ha demostrado que se vuelve en contra de los caudillos cuando las esperanzas puestas en ellos se han visto frustradas, volcando entonces el pueblo sus nuevas esperanzas en la creación y seguimiento a otro caudillo que lo logre convencer de su capacidad de mejorar el país, creándose entonces un círculo vicioso que arrastramos desde el nacimiento de la República, y que solo podrá ser roto y convertido en virtuoso cuando sepamos con madurez y responsabilidad cumplir con la obligación básica de darle al pueblo educación, salud y trabajo, para lo cual es necesario abrirse al mundo y no cerrarse autísticamente o mejor dicho autárquicamente.

Las prácticas abusivas que vemos cada día, y que son impuestas por el uso de la fuerza, han quedado como una mala herencia de la génesis caudillista de nuestra república. El caudillo siempre ha buscado gloria y poder, y con obras de oropel y acciones sensacionalistas intenta ganarse la simpatía de la población, desprestigiando al máximo las prácticas democráticas anteriores, desacreditando constituciones legalmente establecidas para inspirar otras a su conveniencia y, especialmente desacreditando a sus antagonistas u opositores, de modo que con una base de respaldo popular pueda reorganizar el gobierno y el Estado a su antojo.

Nuestro país es una de las repúblicas que se constituyeron sobre una base inconsistente, sobre un Estado embrionario, desorganizado económicamente, caótico en el orden político y sin planes de gobierno que sigan disciplina y orden – malas prácticas que siguen hasta nuestros días-. Por esta razón, la democracia no es totalmente efectiva y se realiza un uso inadecuado de las conquistas del liberalismo, en vez de un correcto uso de la libertad.

La inestabilidad política actual es consecuencia de cómo fue organizado el Estado, al nacer a la vida republicana sin base oriunda, identidad, o peor representación propia; tanto así que los ecuatorianos nacimos a la vida republicana con presidente venezolano, -dicen que la historia es una constante repetición de hechos, pero en este país se repiten con ligeros matices- y desde entonces, ocupados entre disputas caudillistas hemos ido forjando nuestra historia con rebabas de escoria de una forja que no ha sido impoluta ni ha dado el material resiliente a los vicios del poder y de la vanidad, hemos obtenido apenas ídolos de barro.

VIVIR AL DIA Y SIN AGENDA, MAL DE LOS ECUATORIANOS

Hace un año ya, el reelecto Ministro de Educación, el distinguido manabita, Lcdo. Raúl Vallejo, escribía en la revista Vistazo No. 921 , que el país pasa por una grave crisis de su institucionalidad, que unos piden una Constituyente para comenzar de nuevo todo y otros, quieren reformar la constitución en sintonía con los anhelos de cambio. Explicaba que los problemas de los ecuatorianos, no eran sino, el reflejo de los caducos y equivocados programas de educación que se han ido sucediendo en los últimos treinta años sin reparar en la eficacia de los mismos frente a los retos que impone el desarrollo y las necesidades de la población. Es decir, viviendo al día en el más significativo sector del desarrollo del Estado, sin que nadie en las altas esferas de los gobiernos de turno se hubieran preocupado de evaluar su eficacia, emprendiendo en los correctivos necesarios, peor hablar de una investigación orientada a planificar su impacto en la población acorde a las necesidades supervenientes, de allí las consecuencias actuales.
Propone el Ministro que se debe desarrollar en la escuela un programa de “Educación Ciudadana”, que tenga como objetivo que los educandos reflexionen sobre el sentido de la Ley, la democracia, la participación (mejor entendido como el involucramiento y el compromiso ético para con su entorno más próximo), los deberes y los derechos de las personas. Razona correctamente el Ministro cuando dice que en las escuelas y colegios se deben organizar y desarrollar charlas, talleres o jornadas, para reflexionar en la necesidad de formar la conciencia cívica del futuro ciudadano y ciudadana que el país requiere para marchar, y que para este objetivo, se vuelve imperativo el estudio del artículo 97 de la Constitución, que habla sobre los deberes y responsabilidades de la ciudadanía. Así entendido, se vuelve un asunto de capital importancia y de central actividad la apreciación del Ministro en lo referente al estudio de la Constitución en su artículo 97, pues solo para reseñar unos pocos de los deberes allí consagrados citaré: Numeral 3. Respetar los derechos humanos y luchar porque no se los conculque; numeral 4. Promover el bien común y anteponer el interés general al interés particular; numeral 5. Respetar la honra ajena; numeral 6. Trabajar con eficiencia; numeral 9. Administrar honradamente el patrimonio público; numeral 14. Denunciar y combatir los actos de corrupción; numeral 18. Ejercer la profesión u oficio con sujeción a la ética. Solo con la enseñanza práctica de estos pocos enunciados nombrados, ya tendríamos garantizado un mejor futuro para el Ecuador. ¿Que espera entonces señor Ministro para ponerlo en práctica?.

Porque los ecuatorianos no usamos el sentido comun?

El sentido común es el conocimiento que se adquiere por medio de la experiencia y a través de los sentidos, de una manera espontánea, dispersa, acrítica y convencional. Es espontáneo porque está sujeto a una inesperada acción que lo origina y se da sin haberlo buscado conscientemente, o bien se produce por la necesidad de dar soluciones inmediatas a problemas particulares; es disperso porque refleja a la realidad de un modo disperso limitándose a explicar los hechos aisladamente, sin llegar a establecer relaciones entre ellos; y es convencional porque este tipo de conocimiento se basa en la tradición o consenso de la mayoría -de allí su característica de común- es decir, está basada su vigencia en la convención de quienes lo comparten y utilizan, por ello puede calificarse de espontáneo, disperso y convencional.

El sentido común a veces conocido como el menos común de los sentidos, parece ser precisamente el menos común en los ecuatorianos, pues no escapa a nuestra percepción la carencia de éste, en ciertas personas con las que por alguna razón debemos interactuar en nuestro diario vivir, y cuyas consecuencias las tenemos que sufrir incomprensiblemente quienes si sentimos, pensamos y actuamos con sentido común, quienes si entendemos y conocemos los límites del respeto con el irrespeto, de la tolerancia con la intolerancia, los límites de lo racional con lo irracional y quienes obramos en consecuencia de ello sin hacer un dogma y sin estar mecánicamente obsesionados con la aplicación de un mal redactado reglamento o el cumplimiento de una absurda disposición dada por alguien con igual carencia de sentido común que sus subordinados, perdidos de la realidad objetiva del entorno en que vivimos.

Y así vamos sufriendo las absurdas consecuencias del desuso de esta herramienta de racionalidad, ejemplos de estas actitudes carentes de sentido abundan, y van desde lo particular a lo general, así por ejemplo, la censurable actitud que tuvo el guardia de apellido Loor del Banco del Pacífico de la agencia Manta-Shopping, el día Lunes 23 pasado, quien con inusitada y obcecada prepotencia, y descortesía, intentó hasta prohibir a las cajeras que me recibieran un deposito por el solo hecho de estar con mi nieto de brazos parado en la fila de la tercera edad y mujeres embarazadas, pretendiendo que me aprestará a hacer la larga cola sin darme la oportunidad siquiera de explicarle de mi hernia discal en mi columna vertebral, ventajosamente y para mi suerte, el señor que ocupaba un sitio delante mío, -obviamente un racional ser humano con sentido común- se ofreció a hacerme el deposito en el momento en que el mentado guardia se aprestaba a buscar la ayuda del otro guardián de la puerta para tratar de agredirme cobardemente sin importarle que tenía a mi nieto en brazos. O del caso sufrido por mi nuera en el aeropuerto, quien por orden médica debía viajar a Quito pues su estado de gravidez corría peligro por habérsele detectado un cuadro de placenta previa, y quien delicada como estaba, necesitaba la asistencia para abordar el avión con su pequeño hijo infante –mi nieto- pero desgraciadamente fue objeto de la absurda y desconsiderada actuación del guardián de acceso a los filtros de salida, un irracional de nombre Miguel Espinosa que sin dar oportunidad de explicación alguna y al que no le importó del estado de mi nuera, trató de impedir casi a empellones que mi hijo que portaba una autorización de la jefe de counter para ingresar hasta la puerta del avión, prestara tan requerido auxilio a una persona extremadamente delicada de salud. O el caso del cierre por tres horas de la vía a San Mateo el pasado Sábado, para el uso de dos docenas de ciclistas en perjuicio de miles de usuarios.

Los ejemplos se van sucediendo, y de lo particular pasamos a lo general, al manejo del Estado sobre los bienes comunes, y nos encontramos incomprensiblemente con la noticia de que en el país existen enormes yacimientos cupríferos, que correctamente explotados lo podrían situar como el segundo productor del preciado metal -después de Chile-, con una producción estimada anual de doce billones de dólares (la deuda externa del Ecuador está en el orden de los trece billones), pero por aquello de que la patria es de todos, no importan si son minorías seudo ecologistas, se está perjudicando a todos los ecuatorianos por vía de boicotear las concesiones legítimamente otorgadas, y no se hace nada por solucionar su explotación. Que si los contratos son o eran lesivos al Estado, pues bien que se los renegocie pero que se proceda con urgencia a activarlos; que si afectan a la ecología -sin ser esta una verdad-, pues que se los obligue a cumplir los estudios necesarios de mitigación ambiental, aunque las actuales técnicas de explotación minera son técnicas limpias, amigas del medio ambiente y al contrario de la explotación desordenada, indignante y precaria que representó Nambija para el país, en donde si existió envenenamiento de sus ríos con mercurio y nitratos, la moderna explotación con tecnología canadiense representaría para el estado que en menos de un lustro la deuda externa quede saldada y los inconmensurables recursos de dicha explotación significarían a los ecuatorianos promisorios días de bienestar y progreso (se habla de reservas por casi ciento veinte billones). Entonces, ¿donde queda el sentido común, porque se boicotea la explotación de dicho mineral? ¿Qué parte no se comprende del importantísimo aporte que representaría al bienestar de los ecuatorianos explotar este recurso?. Que nos pasa ecuatorianos, actuemos con sentido común!.